BlogCast 5

 «Estaba tan feliz bailando que se me olvidó a quién estaba abrazando»


Hola Querida Tanguera 

Hoy quiero compartir una reflexión que surgió en una de esas noches mágicas de milonga.

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«Estaba tan feliz bailando que se me olvidó a quién estaba abrazando.»

La otra noche, un amigo milonguero me contó una experiencia que seguramente muchas de nosotras hemos vivido alguna vez o quiezas pronto pasara. 

Estaba tan compenetrado en el baile, tan entregado al momento, que de repente se dio cuenta de que no sabía con quién estaba milongueando. ¡Qué locura! Pero, ¿sabes qué? No importa con quién estés bailando, sino lo que sentís en ese momento.

Estas conversaciones, ya sea de noche, fuera o dentro de la milonga, con amigos o con alumnas, son mi motivación y mi desafío para crear estos BlogCasts de 5 minutos. Quiero acompañarte y dejarte pensando en todas esas cosas que pasan en el misterioso ambiente del tango, temas que a veces no nos animamos a hablar o que creemos que sólo nos pasan a nosotras.

¿Te ha pasado alguna vez que estás milongueando y, de repente, no recuerdas con quién estás bailando? No quiere decir que no te importe, obviamente. A veces bailamos con alguien y nunca le preguntamos el nombre. Pero otras veces, bailamos con alguien que no conocemos, o nos sacan a bailar y simplemente fluimos con la música y el abrazo, sin detenernos a pensar en quién es esa persona.

Y es aún más fascinante cuando bailas con alguien que sí conoces. Te concentras tanto, te emocionas tanto, que te compenetras en el abrazo y, al final, no sabés con quién estabas bailando. Porque estabas tan feliz, fluyendo tanto con la conexión, la música, el abrazo, que no importaba quién era, sino cómo te sentías.

Entonces, ¿importa con quién estás bailando o lo que sentís? ¿O importan las dos cosas?

Pienso que el tango nos enseña que el momento presente, el aquí y ahora, es lo que realmente importa. Esas milongas donde el abrazo y la conexión con la música nos hacen olvidar todo lo demás son las que recordamos con más cariño. Esas son las experiencias que nos nutren y nos recuerdan por qué amamos tanto este baile.

  • «No importa quién seas, sino lo que sientes cuando bailas.»

Conclusión Final:

En el tango, como en la vida, a veces nos encontramos tan inmersos en el momento, en la emoción y en la conexión, que olvidamos los detalles que creemos importantes. Y es en esos momentos donde realmente vivimos y sentimos. Así que, la próxima vez que estés en la pista, permítete perderte en el abrazo, en la música, y en la magia del tango.

Y Recuerda que tal vez ese momento no se vuelve a repetir pero por las dudas preguntale su nombre je!!

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Analía Centurión

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